Miami sin pobres


Miami revitaliza su perfil urbano
Y los pobre no tienen a dónde ir

Autor: Ytaelena López

El condado de Miami estima que para cuando termine esta década, la su población habrá crecido en un 30 por ciento. El gobierno intenta canalizar esta transformación a través de un ambicioso proyecto llamada Miami 21, el cual pretende transformar a la ciudad en la Manhatan del Sur del país.

Sin embargo, no todos están de acuerdo.

“Gentrificación Stop Here!” “!Jantrifikasyon Kampe la!” “!Aburguesamiento Para Aquí!” Los ánimos multiétnicos parecían caldeados en la Iglesia Metodista Grace Haitian United, donde las comunidades de Liberty City, Wynwood y Little Haiti se reunieron ese 10 de septiembre a discutir abiertamente uno de sus mayores problemas: los desplazamientos como consecuencia del desarrollo urbanístico del Condado de Miami Dade.

El término, según la enciclopedia Wikypendia, se refiere al “fenómeno físico, social, económico y cultural donde comunidades de trabajadores o de los suburbios son convertidas en prósperas comunidades clase media, e incluso alta, a través de la remodelación de edificios y terrenos, resultando en el incremento de los valores de la propiedad y en la salida de los residentes más pobres, sea a través de los desplazamientos o de las sucesiones.”

Otros articulistas vinculados a causas sociales como Tom Wetzel, aluden a él cuando “un área de la ciudad de alto valor inmobiliario está siendo limpiada de sus residentes de clases trabajadoras”.

“Estos desgraciados quieren que nos vayamos de la casa. En mi barrio (Carol City) si nos retrasamos un mes en el condominio ¡nos meten un susu con el abogado! Los developers (sin especificar quienes) compraron a la junta de vecinos y estamos ¡jodidos! mija, ¡jodidos!”

La anciana cubana no dejó de alzar innecesariamente la voz, y aunque no señaló a los causantes de su paranoia, puso como aval de su testimonio a su hija Pelmira Perci, líder comunitaria con la cuál no se pudo hacer contacto.

Por otra parte, el Alcalde Manny Díaz, propulsor del proyecto, promete una Miami sin pobreza, donde ”las futuras genraciones podrán disfrutar los beneficio de vivir en vecindarios prósperos y tener una rica calidad de vida”.

Justamente lo que no hay en estas comunidades. “ Las escuelas poseen pésima clasificación (entre C y F), la tasa de desempleo (de un 42.8 por ciento) demuestra que carecen de actividad comercial e industrial, y la baja tasa de personas aseguradas luego de los 65 años (50 por ciento) denota cierta falta de diligencia en la sociedad.”

El Miami Comprehensive Neighborhood Plan en su Policy LU-1.2.1 reza que “la Ciudad define como vecindarios marchitos (blighted) a las áreas caracterizadas por el predominio de más viejas estructuras con deficiencias y
deterioro importante, residencias con altas tasa de vacantes, extenso abandono de la propiedad, y pobre mantenimiento del valor de la misma en el mercado” (p.2). En esa categoría entran estos vecindarios.

El tema tiene una fuerte carga emocional. Por ejemplo, tener un hogar propio es sinónimo de éxito entre las poblaciones de origen haitiano y caribeño, justamente las que poblan las áreas de Liberty City, Overtown y Little Haiti, según un estudio publicado en http://www.floridacdc.org/members/lhha/fannie/fannie2.htm que hizo Little Haiti Housing Asociation.

Para muchos es un sueño, por cuanto el 58,8 por ciento de las viviendas que hay en Miami son rentadas, quizás porque no tienen cómo pagarlas. Una cuarta parte de las familias en la ciudad de Miami tienen un ingreso debajo de la línea de la pobreza ($11,418 anual para una familia de cuatro personas), según el Censo del 2004.

Sarai Portillo, antropóloga que trabaja con Miami Workers Center, se hace eco de las preocupaciones vecinales. “En comunidades haitianas se mueven latinos y viceversa, ¿Qué está pasando?”

Una de las razones que Portillo enumera para tal fenómeno es el aumento de los impuestos, que repercute a su vez en los alquileres. “Por ejemplo en Windwood el 50 % son propietarios de sus viviendas y el otro 50 están alquilados en apartamentos chicos por $350 al mes”.

Quienes tienen sus casas pagadas también pasan apuros con los impuestos anuales de la propiedad, que aumentan a raíz del encarecimiento de la tierra por la construcción de ambiciosos proyectos inmobiliarios en la zona.

Los ancianos de origen puertorriqueño y cubano que se encuentran en Wynwood han tenido que alquilar los cuartos de sus casas a otras personas de diferentes barrios –y origen étnico- porque con un ingreso anual de menos de $11.418 proveniente de la Seguridad Social no les alcanza a veces para vivir.

En un sitio así, ¿Dónde podrán vivir los pobres?

“Miami está en proceso de re-desarrollar las comunidades”, ha sido la respuesta que estas organizaciones civiles –abocadas a representar a los trabajadores de menores recursos- han recibido del Alcalde, además de ser remitidos a la página web http://www.miami21.org ante cualquier duda.

Específicamente Sarai Portillo, como representante de Miami Workers Center, se queja de la ausencia de proyectos de viviendas para las personas de bajo recursos en las zonas que ellos supervisan, como Liberty City, Wynwood, Overtown o Little Haiti.

Sin embargo, Miami21 informa haber desarrollado más de 2.820 unidades habitacionales económicas (de propiedad y de renta) desde el 2002, fecha desde la cuál ha cuadriplicado su presupuesto para tal fin. Y por la dudas remite a la Office of Community Development’s Consolidated Plan.

A lo que Sarai Portillo responde: “es un proyecto de desarrollo urbano que quiere convertir nuestros barrios en comunidades ricas.” Aclara que “las autoridades no estan usando un discurso ‘vayanse’, sino que se respaldan –o resguardan- bajo el desarrollo de la comunidad”.

Portillo se refiere con el comentario al Miami Neighborhood Comprehensive Plan, guía de metas para el uso de la tierra adoptada en 1989 en la ordenanza de 10544, donde

“De acuerdo con el Capítulo 28-24.014(10)(b)2, F.A.C., el Centro de Actividades Regionales debe ser compacto, de alta intensidad y alta densidad que utilice en forma múltiple el área señalada como apropiada para el crecimiento intensivo y la reconstrucción urbana por la ciudad y puede incluir uso residencial; comercial; oficina; recursos culturales y de la comunidad; recursos recreacionales y de la hospitalidad; hoteles o moteles; recursos del transporte; utilitarios; y actividades industriales apropiadas. Los propósitos principales de esta designación son facilitar un desarrollo de uso múltiple, promover el tránsito de las multitudes, reducir la necesidad de viajar en automóvil, proporcionan a los incentivos para un desarrollo de calidad y dan definición a la forma urbana.” (p.16)

Se podría cuestionar este párrafo, ya que al atravesar estas comunidades usando la US1 se pueden observar estas facilidades. No sucede lo mismo si nos vamos un poco más al Oeste, por la Miami Av., donde es evidente la falta de actividad económica.

El “Analysis of Business Development Programs in Miami-Dade County for FY 2001” preparado por Urbana Research and Consulting y encargado por The Task Force on Urban Economic Revitalization, identifica a los barrios afroamericanos “históricamente empobrecidos y carentes de servicios” como la barrera que impide el crecimiento económico en las áreas prioritarias del Condado (Miami-Dade County’s Targeted Urban Areas o TUAs), al no haber suficiente actividad comercial e industrial como para generar capital y trabajo.

En otras palabras, las políticas del ‘MIAMI COMPREHENSIVE NEIGHBORHOOD PLAN’ de alentar el desarrollo industrial y comercial de estas zonas (Edison Center, Southeast Overtown/Park West, the Garment District, Little River Industrial District, Little Haiti, y el Omni Area Redevelopment District) con préstamos de bajo interés, programas de re-desarrollo (Policy LU-1.3.1:) y prestamos a los pequeños comerciantes representantes de minorías étnicas (Policy LU-1.3.2) no han llevado a las metas estimadas por el Departamento de Planeación de la Ciudad de Miami.

¿Qué queda entonces por hacer al Condado? Cambiar la zonificación de estas zonas, aumentando la densidad de la población de esta manera:

– Little Havana Target Area 200 unidades por acre
– Southeast Overtown/Park West 300 unidades por acre
– Brickell, Omni, and River Quadrant 500 unidades por acre.

Toda esta perorata necesaria se traduce en la cantidad de edificios que se están construyendo en el centro de la ciudad, y un poco más al norte. Y para construir un edificio nuevo hay que derrumbar el viejo. Y en ese viejo edificio vive gente.

Entonces, el mecanismo para ‘limpiar’ el área y poder construir es el siguiente: se compra barato, porque la zona está ‘marchita’ y el valor de la propiedad es bajo. A veces es el gobierno quien saca al dueño de su casa porque no paga sus impuestos. “Compramos casa fea, no importa el estado en que esté”, así dicen las vayas de autobuses de la compañía Real State Propriety.

Ese propietario queda en la calle con un dinero, pero no le alcanza para comprar una vivienda nueva en la misma zona que vivía. Se dedica a buscar cerca de su vecindario, y resulta que… pasa lo mismo en casi toda Miami.

El comité encargado del proyecto re-zonificación informa de 68 desarrollos habitaciones ‘asequibles’ conducidos por iniciativas privadas, “incluyendo Allapattah (10 proyectos, 2300 unidades), Little Havana (29 proyectos, 7000 unidades), Coral Way (13 proyectos, 1400 unidades), Overtown (6 proyectos, 2500 unidades) y Downtown (2 proyectos, 700 unidades) con más en el horizonte. La Ciudad de Miami también tiene un Affordable Housing Trust Fund que sirve de apoyo a los inversionistas del sector privado para el desarrollo de casas ‘asequibles.”

La visión de Manny Diaz, está organizada en una serie de metas englobadas bajo el título Miami21, “el reordenamiento de la ciudad para crear un plan de zonificación más eficiente” que permita “la preservación y el mejoramiento de la calidad de vida de nuestra ciudad” a través de un plan de inversión a largo plazo.

El texto del sitio virtual es muy claro: no se habla de ciudadanos sino de nuestra ciudad. ¿Pero a quién le pertenece esta ciudad? Al ciudadano común le toca averiguar eso preguntándoselo de frente a las autoridades y a los constructores. El próximo lunes 21 a las 9:30 am se hará un encuentro para discutir la necesidad de incluir a la clase baja y media en el desarrollo urbano de Miami. La cita es en el Stephen P. Clark Government Center, 111 NW 1st St. en el downtown Miami. ¿Se obtendrá respuesta esta vez?

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1 Comment

Filed under corrupcion, gentrification, Miami, reportaje investigativo

One response to “Miami sin pobres

  1. Anonymous

    Si no pueden pagar, que se muden a otra parte !!!! Miami esta MUYYYYYYY FEA, especialmente esas ciudades de nadie donde ni la policia se mete !

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