¿Cuándo me volví un dinosaurio?

Migración de Escrúpulos XXIV

Acabo de leer a Rodo, el clandestino.

Debo renocer su domino del tema. Debo reconocer que no reconozco el país del cual habla. ¿Tan maduro políticamente y tan recontrarequetejodido a la vez?

Somos más pobres (o son), pero a la vez tienen una conciencia ciudadana, un sentido de pertenencia, una necesidad de inclusión del otro, esperanzas nuevas de hacerlo bien desde el principio.

¿Qué seamos más feos, gordos, marginales, y todos lo etcera adjetivales que suelen ver quienes viaja a Caracas últimamente después de largo tiempo?

Puede ser, pero es lo que menos me importa.

Me enoja pensar que a mi hermana de 15 años le forraron la puerta del cuarto con un afiche de Chávez, ajuro, a lo macho, porque-le-dan-la-gana. Pero a la vez me alentó su respuesta:

“Agarré y rasgué esa mierda. !No vale! Ni que Chávez me diera de comer. Para eso trabajo y me gano mis riales, para pensar como me-da-la-gana>”

!Bravo hermanita!

Ahora, después del posterior grito de orgullo resonando con eco en la urbanización El Valle (un sitio muy decente y profesional pero muy pobre e inseguro), queda decir que… SOY UN DINOSAURIO.

Bueno, pero no quiero desaparecer (aunque no pueda vivir en mi hábitat original.

Escojo adaptarme y propagar la especie “chamos” en un nuevo territorio.

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Filed under Caracas, generacional, nostalgia, venezuela

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