En un concierto, ¿quién suele hacer el coro?

Migración de Escrúpulos XXX

Miami. !Ah! No es fácil, pero vale la pena. Principalmente si el intento es acompañado por un coro de voces sacudiéndote el corazón. Más bien sacándote una sonrisa a cosquillas. !Claro!, se trata de Bobby McFerrin, el pícaro que cabalga sobre melopedias de jazz.

Y yo lo escucho, apretando fuerte la mano de mi chico, recordando mis propios susurros de la noche anterior. “Esto nos concierne porque trata acerca de las condición de nuestros sentimientos”, dice el aeda de los pies inquietos al cantar. Son emociones que se desgranan en abecedario travieso y luego… silencio.

Y después la gra oportunidad para quién esté en el momento y en el lugar correcto. Solo pensarlo me agarra un nervio de la espalda como si fuera un cable de tracción. Sin embargo, no me roba la sonrisa.

Los sonidos van descendiendo por las sillas del teatro como la esperanza en comparsa. Pero no es el fin, porque ahora viene mi turno…

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Filed under Bobby McFerrin, música, Miami

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