La rebeldía de la pantalla en blanco

Confieso que sufro ataques de pánico frente a la pantalla. El síndrome de la pantalla en blanco, supongo. Me imagino un jefe midiendo el tiempo que invierto a la escritura y gritándome por perezosa, por floja, por no escribir. Entonces las palabras dejan de fluir por el teclado y me quedo muda…

Ayer estaba en una conferencia telefónica de 100 celebritos gringos que discutía el uso de las tecnologías para reforzar la participación ciudadana y no sabía que decir. Aunque mis ideas estaban dentro de la línea de la discusión, me daba miedo meter la pata y quedar como una bruta por culpa de mi acento… así que me quedé callada. Pero igual dijeron mi nombre y me preguntaron qué pensaba… casi me meo en los pantalones.

¿Será complejo o algo similar? No lo sé. A veces siento que tengo cosas muy pertinentes para decir, pero luego me abrumo ante tanta información que fluye y me quedo muda… o tiro flechas. Así me pasó con el MEME sobre las razones para votar: tanta gente había dicho cosas tan brillantes, producto de una larga reflexión, que simplemente iba a meter la pata con mis guevonadas. Y la metí. Creo que tengo exceso de Miami (a la cual adoro, pero es una de las ciudades más locas del mundo).

Otras veces sé que voy por el camino correcto, principalmente con políticas y movimientos culturales encaminados a darle un sentido de pertenencia a la gente más allá del que le quieren imponer. LLevo más de 50 muy bien pensados “Migración de Escrúpulos” reflexionando al respecto. Soy inmigrante y ha sido fácil pero a la vez difícil para mí, principalmente porque me traje a Venezuela en el corazón y no estoy dispuesta a renunciar.

Cuando habló con mesura soy escuchada.

Es allí cuando me traiciona la nostalgia. Se me sale el ordirústico, la rebeldía hacia la pantallería, el oriental que extraña sus empanadas, el merenguero pule-hebilla. Es super vergonzoso. Empiezo la plática hablando de significante móbiles, Anna Harent y Deleuze. Al final estoy gritando con un reggettón de fondo, rascándome las tetas en frente de mi interlocutor… Y sólo lo hago porque mi interlocutor es inteligente, sospecho que para probar si puede ver más allá de las apariencias.

Miedo escénico, me dice mi marido.

FELIZ NAVIDAD!!!!!!

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2 Comments

Filed under Migración de escrupulos, personal, reflexión

2 responses to “La rebeldía de la pantalla en blanco

  1. luis

    Ahora si es verdad que no entiendo nada.
    Cuando entre en la universidad, primero entre en la UCAB, tu sabes, cada dia que perdia, era uno menos para ganarme el nobel. y no podia aguantar hasta Marzo del año siguiente.
    y como no sabia como tratar a las personas y era algo timido, entre en el grupo de teatro, bueno me hicieron una prueba, y la pase, ahi estaba Carlos omobono y varias futuras actrices muy famosas de la TV, aunque en aquel entonces, eran unas loquitas.
    Y al final estuve en dos obras de teatro. y claro que se me quito el miedo escenico. despues de eso jamas me ha pasado nada parecido a eso. Lo extraño es que tu has hecho mucho teatro.
    A mi me pasa lo contrario, cuando veo algo en blanco trato de llenarlo, y cuando comienzo a escribir no puedo parar. Mas bien a veces me quedo pensativo frente a la CP para ver sobre qu escribo.
    Y de pronto PuFFFFF, comienza a salir todo.
    pero sigo sin entender como tienes miedo escenico haciendo teatro

  2. YTA

    ¡Pero Luis! !Yo no hago teatro! Lo que hago es arte, una forma de arte donde usas tu propio cuerpo y acciones para llevar tu mensaje y generar ideas, más no emoción.

    Cuando me he presentado en un teatro, ha sido recitando mi poesía o haciendo una acción relacionada con arte, más no con entretenimiento.

    Lo más extraño es que el escenario no me da miedo. Creo que me alimenta la energía que emana la gente, así sea como espectadora, al tiempo que me divierte las reacciones de los demás a mis acciones. Me gusta provocar intelectualmente. De paso me siento segura porque tengo dominio físico de la escena y como buena intelectual, me escudo en una idea y no muestro mi verdadera cara.

    El peo mío es doble y tiene que ver con la pluma: cuando escribo por encargo me da terror defraudar a la gente y no me sale nada de inspiración. Es lo que llamo el ataque de cobardía. Es el “¿y ahora de que coño escribo? !Ay!”.Entonces me pongo a hacer cualquier guevonada y lo hago a última hora. Es horrible, un mal hábito. O me da sueño, o me desconecto del tema o me conecto de una manera tan emocional e irracional que nada. Bueno, los post que hice en el contexto de la reforma son super mediocres.

    Aparte es lo otro, lo de la condición de inmigrante y la defensa de tu condición de intelectual. Comí mi poquito de mierda cuando llegué a los Estados Unidos. Era horrible, por cuanto pasé del cerebrito a la brutita de tetas grandes, porque no me sabía expresar. Luego cuando hablo me joden por mi acento. Y me hace sentir horrible, de la patada. Por eso a veces me quedo callada.

    Luis, tu eres un barbaro en eso. Tienes dominio del tema y produces material de una manera sorprendente. Y buenas cosas. De verdad admiro eso.

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